Contenido del Volume II : san Buenaventura

En septiembre de 2009 se publicó el segundo volumen de la recopilación de escritos «La comprensión de la Revelación y de la teología histórica de Buenaventura». El 13 de septiembre de 2009 fue presentado al Papa Benedicto XVI por el obispo Gerhard Ludwig Müller en presencia de los participantes en la conferencia de una conferencia científica. coloquio sobre este volumen. 

En su tesis de habilitación de Munich sobre Buenaventura, el joven profesor de teología fundamental y dogmática en Freising muestra que la autocomunicación histórica de Dios no existiría sin su aceptación y comprensión en la fe de la Iglesia.

INDICE GENERAL

PRÓLOGO, por el papa Benedicto XVI, sobre los estudios bonaventurianos de Joseph

Ratzinger, Por Marianne Schlosser

SIGLAS Y ABREVIATURAS

XVII

 

XXXVII

PARTE A
EL CONCEPTO DE REVELACIÓN
Y LA TEOLOGÍA DE LA HISTORIA DE BUENAVENTURA

REVELACIÓN E HISTORIA SALVÍFICA SEGÚN LA DOCTRINA DE SAN BUENAVENTURA

[Texto, inédito hasta ahora, del manuscrito presentado en 1955].

Prólogo *[1955]

§1. Introducción

1. Los problemas

2. El método

 

1

3

5

5

17

Sección primera. El escolástico Buenaventura

Apartado primero. El concepto de revelación

Primer capítulo. El problema terminológico. Concepto y cosa en la teoría de la revelación.

§2. El campo semántico de la palabra «revelarlo»

1. Los límites del significado de la palabra «revelatio»

2. El contenido interno de la idea de revelación

a) El portador de la revelación

b) El proceso de la revelación

α) Por parte de Dios

ß) Por parte del hombre

3. La revelación en la historia

a) Revelatio como automanifestación de Dios en su Hijo

b) Formas de realización de la revelación en la historia

α) Re-velatio como eliminación del velum del pecado

β) Revelatio como «revelación» del Antiguo Testamento.

§3. Manifestatio

1. El significado poético estricto de manifestatio

2. El trasfondo metafísico de las afirmaciones noéticas

a) Manifestatio en relación con «luz» y «palabra»

b) Manifestatio en el contexto del problema de la theologia naturalis

3. Resumen

Segundo capítulo. La esencia de la revelación según la doctrina de san Bue­naventura

§4. El hablar de Dios

1. Fundamento intratrinitario del suceso revelador

2. El proceso del hablar revelador de Dios

a) Unidad o dualidad de revelaciones?

α) El aspecto objetivo del problema

β) El aspecto subjetivo

b) Palabra y luz

α) ¿Identidad de ambos conceptos?

β) Expressio

γ) Unidad y diferencia

Apéndice: Observaciones sobre el problema de la analogía

§5. Fe e historia. Los inicios de la teología de la historia bonaventuriana

1. Unidad y variabilidad de la fe: la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento

2. El traslado del problema al ámbito del Nuevo Testamento y su historia

3. Esquemas de teología de la historia en el Comentario a las Sentencias.

a) Enfoques espiritualistas de la tríada natura lex gratia

b) Enfoques espiritualistas en la determinación de la relación entre

los Testamentos

§6. Fe e Iglesia. La relación de revelación y tradición

A) Dos formas del despliegue de la fe conforme a dos raíces de la «re­velación»

I. Despliegue de la fe por «revelatio»

1. La interpretación histórico-salvífica de la controversia del Filioque y

el concepto de revelación

a) La exposición de Buenaventura

b) Comparación con Alejandro de Hales y Tomás de Aquino

α) Alejandro (Summa Halensis I p.1 inq. 2 tr. un. 1. I tit. 2 cap. 4

[I 447-452])

β) Tomás de Aquino

1) La posición del Comentario a las Sen­tencias

(I Sent d 11 q. 1 a. 1 y expositio textus)

2) El tratamiento de la cuestión en la Summa theologica

(I q. 36 a. 2)

c) Observaciones terminológicas complementarias sobre revelatio

d) El contexto histórico de la teoría bonaventuriana de la revelatio

α) Dos fuentes del controvertido concepto de

revelatio: Pablo y Benito

1) La repercusión del concepto carismático de

revelación de 1 Cor 14, 30

2) La conexión con la Regula sancti Be­nedicti

3) La idea de la «revelación a los Padres»

β) La posición de Agustín en el problema de la revelatio

2. El problema de la controversia de las imágenes y el

con­cepto de revelación

II. Despliegue de la fe por evolución de la palabra magisterial externa

1. Teología como «expresión» de la fe

2. La lógica bonaventuriana del lenguaje y su importan­cia para

el concepto de revelación

3. «Despliegue de la fe» por la teología

B) El concepto de «traditio»

1) El significado de los términos tradere, traditio y traditiones

2) La relación de Escritura y tradición

§7. Fe y doctrina: el carácter activo de la revelación

1. La inserción de la «doctrina» en el proceso total de revelación

a) Los textos de san Buenaventura

b) Concepciones semejantes en otros escolásticos 165

α) Hugo de San Víctor

β) El manuscrito de Bamberg Q. VI 30

γ) Roberto de Melún (†1167)

2. El carácter activo de la verdad en el concepto bonaventuriano de revelación

a) Veritas y virtus: el carácter activo de la verdad

b) Fides y virtus: el carácter de realidad de la fe

α) Intelecto y voluntad como portadores de la virtud de la fe

1) El contenido de la doctrina bonaventuriana

2) La fundamentación de esta doctrina

β) El carácter de virtud de la fe y el problema de la fides informis

γ) La fides obiectiva y el carácter activo de la revelación

Apéndice: El concepto de doctrina en la teología bonaventuriana de la historia.

Interpretación de Coll. in Hex. I 25-30

1. Cristo, centro de la historia

2. El carácter de realidad de la historia: lógica e historia

3. Lógica y teología

4. Unicidad y duración en la historia. El problema de la doc­trina

29

31

31

39

39

44

44

45

47

48

55

55

60

63

63

66

66

67

73

75

75

75

83

83

83

86

88

88

91

96

101

105

105

109

111

111

 

117

121

121

121

 

121

121

126

 

127

128

 

128

 

129

131

133

 

133

 

135

136

138

139

 

143

145

146

 

149

152

153

153

157

161

161

162

165

165

167

169

170

170

174

174

174

177

179

181

 

185

185

188

189

190

Apartado segundo. La concepción de la historia salvífica

Tercer capítulo: la relación de las perspectivas histórico-salvífica y metafísica

en la teología de san Buenaventura

§8. Natura y supernaturalis: Una investigación sobre historia de la terminología

A) Natura

1. Secuencias epistemológicas

a) «Ciencia natural» en contraposición a «ciencia del espíritu»

b) Ciencia «natural» en contraposición a la teología

2. Naturaleza – espíritu y otros pares de opuestos relacionados

a) Distintos pares de contrarios de este grupo

α) Naturale-spirituale=concreto -abstracto

β) Operatio naturales – intellectualis

γ) Natura spiritualis

δ) Natura -persona

b) Natura – voluntas

3. Naruraleza y gracia

a) Ley natural y ley de la gracia

b) Esquemas conceptuales

α) Natura

β) Gratia

γ) Líneas fundamentales comunes a los esquemas  conceptuales

4. Resumen

Apéndice: La doctrina bonaventuriana del desiderium naturale

1. Fuentes y contenido de la doctrina bonaventurana del desiderium

a) Los componentes teológicos: la doctrina de la ac­ceptatio y de la imago Dei

b) Los componentes filosóficos

2. Metafísica e historia de salvación en la doctrina bona­venturiana del desiderium

B) Supernaturalis y otros conceptos relacionados

1. El uso teológico de super-, supra-, etc

a) Sentencias «dionisíacas»

b) Sentencias agustinianas

2. Supernaturalis

3. Esquemas conceptuales

C) Resumen

§9. La antropología de Buenaventura en la pugna de las perspectivas me­tafísica e histórico -salvífica

1. El concepto de imago Dei

a) Umbra – vestigium – imago; vestigium – imago – similitudo

b) El lugar de la imago en el alma del hombre

c) Contraposición con Tomás de Aquino

d) Buenaventura y Tomás en la evolución completa de la doc­trina de la imago

2. La semejanza divina operada por la gracia

a) Concepto

b) La semejanza divina como obra de Dios en el hombre

α) El carácter relacional de la gracia según la doctrina de San Buenaventura 

β) Contraposición a Tomás de Aquino; valoración

c) El lugar de la semejanza divina en el hombre

α) La opinión de santo Tomás

β) La doctrina de san Buenaventura

Apéndice: La relación de historia de salvación y metafísica en la teo­ría delconocimiento de

Buenaventura

1. La idea de la semejanza divina como clave de la doctrina bonaventuriana de la iluminación

2. Iluminación «natural» y «sobrenatural» en Buenaventura

 

Cuarto capítulo: El punto de partida metodológico de ambos enfoques en el concepto bonaventuriano de

teología

§10. Los presupuestos históricos del concepto bonaventuriano de teología

I. La mutación semántica de la «theologia» en las clasificaciones de la ciencia de la

primera escolástica

1. El cristianismo como la verdadera filosofía 

2. La evolución del concepto de teología cristiana

a) La teología como ciencia práctica 

b) Teología como filosofía sobrenatural 

3. La posición de Hugo de San Víctor 

II. Influjos epistemológicos fuera de la literatura sobre la división de las ciencias

1. El programa científico de Anselmo de Canterbury

2. La θεολογια (teología) del Pseudo-Dionisio

3. La importancia de Pedro Lombardo

4. La afluencia de motivos aristotélicos en la Suma de Alejandro

§11. Pensamiento histórico-salvífico ymetaBsico en el concepto de teolo­gía de san Buenaventura

1. La remodelación del esquema anselmiano «Credo ut intelli­gam» en el

sermón «Christus unus omnium magister»

2. El enlace del esquema de la ciencia de Hugo con motivos de san Anselmo y de Pseudo-Dionisio

a) La unidad dinámica de las ciencias en el ideal de la verdade­ra sabiduría

b) El encaje de esta doctrina en la concepción neoplatónica de Buenaventura

3. Resumen y valoración

Sección segunda

La teología de la historia de san Buenaventura

*[= el conjunto publicado en 1951]

Prólogo *[1959]

Prólogo a 1ª edición americana *[1971]

Prólogo a la nueva edición [italiana 1991 / alemana 1992]

INTRODUCCIÓN

Capítulo 1: Ensayo de reconstrucción de la teología de la historia de Buenaven­tura a partir de

las Collationes in Hexaemeron

§1. Datos generales sobre las Collationes in Hexaemeron

§2. Delimitación provisional de la relación entre Escritura e historia en el Hexaemeron

§3. Los esquemas históricos del Hexaemeron

1. La exclusión de Agustín de la teología de la historia entendida en sentido estricto

2. La nueva forma de la teología de la historia

§4. La forma central de la teología bonaventuriana de la historia: el esque­ma temporal 2 × 7

1. El esquema temporal senario y septenario en la tradición y en Buenaventura

2. La razón de la preferencia por el número siete

§5. La profecía de la historia según Buenaventura

A) La promesa de la séptima edad

B) El problema de la sexta edad

I. El transcurso de la sexta edad en general

1. Los textos

2. Los esquemas proféticos singulares

3. Resumen

II. La posición escatológica ele san Francisco

1. La doble teología bonaventuriana sobre Francisco en general

a) Francisco = praeco Dei = Juan Bautista = Elías… 404

b) Francisco, el «angelus ascendens ab ortu solis»

2. La teología de Francisco en el Hexaemeron en especial.

a) La figura del «ángel con el signo del Dios vivo»

b) La comunidad de los 144.000 sellados

III. La Orden del tiempo final

1. El desarrollo de la cuestión antes de Buenaventura

2. La solución de Buenaventura

a) Esencia y forma del Ordo ultimas

b) Orden franciscana y ordo futuras

α) Distinción de ambas Ordenes

β) Grados de aproximación

γ) La teoría de la decadencia

c) Resumen

Capítulo II: El contenido de la esperanza de salvación en Buenaventura

§6. Los bienes salvíficos del tiempo final: Pax y Revelatio

§7. Datos fundamentales sobre «revelatio»

1. El marco general de las afirmaciones bonaventurianas sobre la revelatio

2. Terminología

§8. El lugar teológico de la esperanza Bouaventuriana de la revelación en el el cuádruple concepto de sabiduría

 del Hexaemeron 

§9. La sapientia multiformis: la revelación como comprensión alegórica de la Escritura

I. «Revelación» = el sentido espiritual de la Escritura

II. «Revelación» e inspiración de la Escritura

III. Las diferentes formas de comprensión de la Escritura

IV. La transmisión de la revelación

§10. El carácter histórico de la Escritura y de su revelación

I. Influencia del pensamiento «ahistórico» de la Escolástica

II. La influencia de las corrientes simbólicas de pensamiento

1. La «canonización» de los Padres: Hugo de San Víctor y otros representantes de la primera

 escolástica

2. La línea progresiva de Joaquín

a) La nueva situación de la interpretación creada por el acontecimiento «Francisco»

b) La fe en el desarrollo histórico progresivo de la Escri­tura

§11. La sapientia omniformis: creación y revelación

§12. La sapientia null formis: Mística y revelación

1. El renacer de Dionisio en el siglo XIII

2. La teología de Dionisio en la obra de Buenaventura

3. La síntesis del orden místico, cósmico-jerárquico e histórico en el concepto escatológico de revelación

 de Buenaventura

Capítulo 3: Posición histórica de la teología de la historia de san Buenaventura.

§13. El desarrollo de la teología medieval de la historia anterior a Buenaventura

I. La teología patrística de la historia. Su renovación por Ruperto de Deutz

II. La transformación de la conciencia del tiempo final en Honorio de Autún y en Anselmo de Havelberg

1. Honorio de Autún

2. Anselmo de Havelberg

III. La nueva conciencia del tiempo final en Joaquín de Fiore († 1202)

1. La influencia de Joaquín sobre Buenaventura

2. La conciencia histórica de Joaquín

§14. La conciencia histórica de Buenaventura

I. La doble evolución del pensamiento histórico de Buenaventura durante el período de su magisterio

1. La transformación de la doctrina de las seis edades por me­dio del concepto de medietas

2. La evolución de una conciencia viva del tiempo final en la polémica sobre la pobreza

II. La conciencia de la historia del Hexaemeron y la de Tomás de Aquino

1. El núcleo de la crítica de Tomás de Aquino a Joaquín

2. El núcleo de la crítica de Buenaventura a Joaquín

Capitulo IV: Aristotelismo y teología de la historia. El lugar filosófico de la teo­logía de la historia de Buenaventura

§15. La moderna controversia sobre el aristotelismo de Buenaventura

1. La tesis de Gilson y sus seguidores: Buenaventura, el agustiniano

2. La tesis de Van Steenberghen: Buenaventura, aristotélico agusti­nizante

3. Posición provisional respecto de ambas orientaciones

§16. El sentido del antiaristotelismo bonaventuriano desde la teología de la historia

A) La evolución del antiaristotelismo en la obra de Buenaventura

B) Las dos formas principales del antiaristotelismo de Buenaventura

I. El antiaristotelismo en la lucha por la comprensión cristiana del tiempo

Excursus: representación circular y lineal del tiempo en la obra de Buenaventura

1. Dios como sphaera intelligibilis

2. El circulo del tiempo del mundo: de Dios a Dios, por Cristo

3. La falsa doctrina de los filósofos sobre el eterno retorno

II. El antiaristotelismo profético-escatológico

1. Contraste de las dos líneas del antiaristotelismo de Buenaventura

2. Los motivos particulares del antiaristotelismo apocalíptico

a) La imagen de los magi Pharaonis

b) La filosofía como lignum scientiae boni et mali

C) La filosofía como bestia que sale del abismo

d) La «razón prostituta» y otras series de imágenes parecidas

e) Profecía sobre el final de la teología racional

III. Síntesis

Conclusión

Apéndices *[a la versión del manuscrito de 1955]

Apéndice: La devoción franciscanayel problema de la historia de salvación

Apéndice con textos 1: Ejemplos de textos sobre el uso de la palabra «sobre­natural» en la obra de Buenaventura

Apéndice con textos 2: Fórmulas sobre la relación entre naturaleza y gracia

Apéndice con textos 3: Textos sobre la doctrina del «desiderium naturale in visionem beatificam»

PARTE B
ARTÍCULOS Y VOCES DE DICCIONARIO

La influencia de la controversia sobre las órdenes mendicantes en el desarrollo de la doctrina del primado universal del

 papa, con especial consideración de san Buenaventura

A) Importancia y límites del tema

B) Doctrina del Primado y controversia sobre las ordenes mendicantes

I. La limitación del primado papal en los escritos polémicos del cle­ro secular

1. El punto de partida de la controversia sobre las órdenes mendicantes

2. La doctrina antipapal de las jerarquías sostenida por los pro­fesores del clero secular

II. La nueva configuración de la doctrina del primado en las órdenes mendicantes, en especial en

 Buenaventura

1. El punto de enlace concreto del papalismo de Buenaventura

2. Líneas fundamentales de la teología del primado de Buena­ventura 608

a) El concepto fundamental de la doctrina bonaventu­riana del primado: la reductio

b) La reinterpretación del concepto de jerarquía en el sentido de la idea de primado

c) El límite interior de la potestad del primado según Buenaventura

3. Valoración

C) Perspectiva: el cambio del frente en la controversia de la pobreza de comienzos del siglo XIV

Revelación, Escritura, tradición. Un texto de san Buenaventura y su importancia para la teología actual

I. Análisis de los textos

1. Las exposiciones de san Buenaventura

2. La doctrina de santo Tomás

II. El contexto histórico de la teoría bonaventuriana de la revelatio

1. La continua influencia del concepto carismático de revelación de 1 Cor 14,30

2. La referencia a la Regula sancti Benedicti

3. La posición de Agustín

Consideraciones finales

Luz e iluminación. Consideraciones sobre el puesto y el desarrollo del tema en la historia de las ideas de Occidente

El hombre y el tiempo en el pensamiento de san Buenaventura. Al mismo tiempo, una aportación al problema del

 agustinismo medieval

Esencia y modalidades de la auctoritas en la obra de san Buenaventura

I. Auctoritas y fides

1. Auctoritates y auctoritas; rationes y ratio

2. «La» auctoritas y «la» ratio

3. La esencia de la auctoritas: auctoritas fides y scriptura

4. El lugar de la auctoritas en la fides: fides auctoritas, revelatio

II. Auctoritas y ratio

1. Subir la posición de Buenaventura en la historia del pensamiento

2. Tendencias a la autonomía de la ratio

3. Tendencias a una primacía general de la ratio sobre la auctoritas

El uso del término natura y la incipiente independización de la metafísica en Buenaventura

1. Series de teoría de la ciencia

a) «Ciencia natural» en oposición a «ciencia del espíritu»

b) Ciencia natural en oposición a teología

2. Naturaleza y espíritu

3. Derecho natural e historia

4. Esquemas conceptuales

a) Natura

b) Gratia

San Buenaventura. Maestro de la teología «seráfica»

Joaquín de Fiore

Gerardo de Borgo San Donnino

PARTE C
RECENSIONES Y PREFACIOS

I. RECENSIONESDescubrimiento de un tesoro de la Edad Media

Sobre: Adam vox SANKT VIKTOR, Sämtliche Sequenzen, traducción de Franz Wellner, 21955

Sobre: Anselm VON CANTERBURY, Cur Deus Homo. Warum Gott Mensch geworden, lateinisch und deutsch,

 besorgt und übersetzt von Francis­cus Salesius Schmitt, 1956

Sobre: Béraud DE SAINT-MAURICE, Johannes Duns Scotus. Lebrer unserer Zeit, 1955

Sobre: Angelus WALZ, Thomas von Aquin. Lebensgang und Lebenswerk des Fürsten der Scholastik, 1953

Sobre: Antoine Dondaine, Secrétaires de saint Thomas, 1956

Sobre: Bonifatius STRACK, OFMCap., Christusleid im Christenleben. Ein Beitrag zur Theologie des

 christlichen Lebens nach dem heiligen Bona­ventura, 1960

Una edición alemana de la Leyenda de Buenaventura sobre Francisco

Sobre: Sophronius CLASEN, Franziskus, Engel des sechsten Siegels. Sein Le­ben nach den Schrien des heiligen

 Bonaventura, 1962

Sobre: Winfried SCHACHTEN, Intellectus Verbi. Die Erkenntnis im Mittvollzug des Wortes nach Bonaventura

La sinfonía de la cruz: «El conocimiento de Dios, reflejado en el rostro de Cristo»

Sobre: Cornelio DEL ZOTTO, La teología dell’immagine in San Bon­aventura, 1977

II. PREFACIOS

Prólogo a: Joseph RATZINGER (ed.), Aktualitat der Scholastik? 1975

Prefacio a: Cornelio DEL ZOTTO, La teologia dell’immagine in San Bonaventura, 1977

APÉNDICE

Bibliografia

Advertencias editoriales

I. Sobre el conjunto de la obra 823

II. Sobre el volumen II de las JROC

Referencias bibliográficas originales

Sinopsis (manuscrito 1955 / Libro 1959)

Índice de citas bíblicas

Índice onomástico

PRÓLOGO

A la publicación de mis escritos sobre la liturgia le sigue ahora, en la edición de mis obras completas, un volumen con trabajos so­bre la teología del gran doctor de la Iglesia franciscano Buenaventu­ra Fidanza. Desde el principio estuvo claro que este volumen debía incluir mis estudios sobre el concepto de revelación de este santo, (lue habían sido elaborados en los años 1953-1955 junto con la ex­posición de su teología de la historia, pero que no habían sido publicados hasta ahora. A ello se oponía, es verdad, que el manuscrito Había de ser revisado con arreglo a criterios de edición modernos y debidamente adaptado, algo que en modo alguno me veía en con­diciones de hacer. La profesora Dra. Marianne Schlosser, de Viena, una reconocida experta en teología medieval y especialmente en las Obras de san Buenaventura, se ofreció amablemente a hacerse cargo del ti-abajo necesario, que no era nada fácil. No puedo sino darle las gracias de corazón. Al discutir el proyecto, enseguida estuvimos de acuerdo en que no se debía intentar revisar el libro en cuanto a su contenido para ponerlo al nivel de la investigación actual. Transcu­rrido más de medio siglo desde la redacción del texto, esto habría significado prácticamente escribir un libro nuevo. Antes bien, ha­bía de tratarse de una edición «histórica» que presentara un texto de una época muy anterior tal y como fue redactado, dejando a la investigación especializada la cuestión de en qué medida quepa sacar provecho de él todavía hoy. Sobre los trabajos de edición que habían de acometerse para ello, informa el prólogo de la profesora Schlosser. Ella ha invertido, junto con sus colaboradores, mucho tiempo y cuidado en la elaboración de una edición histórica del texto, en la confianza de que histórica y teológicamente merecía la pena poner el conjunto al alcance del público.

En la segunda sección del volumen se vuelve a presentar La teo­logía de la historia de san Buenaventura tal como había sido pu­blicada en 1959. El material para los artículos que vienen a con­tinuación está tomado, con pocas excepciones, del trabajo sobre el concepto de revelación y la teología de la historia. Cada uno de ellos fue redactado como un todo cerrado en sí mismo y retocado para adecuarlo en cada caso al contexto en el que había de presen­tarse. En 1962 hube de renunciar provisionalmente al propósito de poner todo el manuscrito al nivel de la investigación reciente y presentarlo al público como libro, así como al plan de elaborar una edición comentada del Hexaemeron, debido a que el trabajo como experto en cl concilio y las exigencias de mi docencia universitaria me absorbían tanto que ya no cabía pensar en la investigación del Medievo. En la época posconciliar resultó que la nueva situación de la teología y la nueva situación de las universidades alemanas seguían ocupándome tan por completo, que el trabajo sobre Bue­naventura hubo de aplazarse hasta después de mi jubilación. Entre­tanto, el Señor me ha llevado por otros caminos, y por eso aparece el libro ahora en la forma presente. Espero que otros asuman la tarea de redactar un comentario del Hexaemeron.

La temática de la obra puede parecer sorprendente a primera vista, y de hecho lo es. Después de que en mi tesis doctoral hubiera trabajado sobre el concepto de Iglesia en san Agustín, mi maestro, Gottfried Söhngen, me propuso que me dedicara a la Edad Media y más en particular a la figura de san Buenaventura, que pasa por ser el representante más importante de la orientación agustiniana en la teología medieval. Por lo que hace al contenido, debía ocuparme del segundo gran círculo de problemas de que se ocupa la teología fundamental: el tema de la revelación. Ahora bien, en aquella época el tema de la historia de la salvación, en especial la relación de his­toria de la salvación y metafísica, se había convertido en el punto candente del interés teológico -especialmente merced al impor­tante libro de Oscar Cullmann Cristo y el tiempo (Zúrich 1946)—. Si en la teología neoescolástica la revelación se había entendido esencialmente como comunicación divina de misterios que son inaccesibles al entendimiento humano, ahora se veía la revelación como automanifestación de Dios por la vía de la acción histórica, y la historia de la salvación como elemento central de la revelación. Yo tenía que intentar descubrir cómo había entendido Buenaven­tura la revelación y si hay en él algo así como una idea de «historia de la salvación».

Con esto se me planteaba una difícil tarea. La teología medieval no conoce el tratado De revelatione, tal como es habitual en la teo­logía moderna. Más aún: pronto se puso de manifiesto que tampo­co hay una palabra cuyo contenido corresponda a nuestro concepto actual de revelación. La palabra revelatio, que es común a la neoes­colástica y a la teología medieval, no significa lo mismo, según pude comprobar, en la teología medieval que en la teología moderna. Así que hube de intentar encontrar respuestas a mis preguntas en una forma lingüística e intelectual diferente, al tiempo que transformar las propias preguntas, tal como lo exigía el encuentro con la obra de Buenaventura. Sobre todo había que realizar difíciles investiga­ciones semánticas; nuestros conceptos debían ser desactivados para encontrar la propia concepción de revelación en Buenaventura. En todo caso, resultó que el contenido del concepto de revelación se repartía en todo un conjunto de conceptos: revelatio, manifestatio, doctrina, fides, etc. Sólo la visión conjunta de estos conceptos y de lo que declaran proporciona una imagen de cómo ve Buenaventura la «revelación».

Que en este maestro medieval no hay un concepto de «historia de la salvación» en nuestro sentido, estuvo claro desde el principio. Pero había dos rastros en los que se hacía presente en él el problema de la revelación como camino histórico. En primer lugar, la doble figura de la revelación como Antiguo y Nuevo Testamento, la cual ha planteado desde la época de los Padres la cuestión de cómo con­jugar la unidad de la verdad con la diversidad de su comunicación histórica, cuestión esta que también ocupó a los teólogos de la Edad Media. A esta forma clásica de la presencia del problema de la his­toria y la verdad, que Buenaventura comparte con la teología de su época y trata a su manera, se añade en su caso la novedad de su momento histórico, en el que la historia, como acción de Dios que continúa, se convirtió en desafío dramático. Según la enseñanza de Joaquín de Fiore († 1202), la historia seguía un ritmo trinitario. A la Edad del Padre (Antiguo Testamento) y a la del Hijo (Nuevo Tes­tamento) había de seguirle una Edad del Espíritu Santo, en la que con el cumplimiento del Sermón de la montaña se abriría paso el espíritu de pobreza y llegarían la reconciliación de griegos y latinos, la reconciliación de cristianos y judíos, y una época de paz. A partir de una combinación de números simbólicos, el sabio abad había deducido que la nueva edad había de comenzar en torno a 1260. U movimiento franciscano topó hacia 1240 con estos escritos, que para muchos tuvieron un efecto electrizante: ¿no había comenzado en realidad con Francisco de Asís esta nueva edad? De este modo se desarrolló en el interior de la Orden una tensión dramática entre los «realistas» , que querían configurarla herencia de san Francisco con arreglo a las posibilidades concretas de la vida tradicional de la Orden, y los «espirituales», que apostaban por la novedad radical de un nuevo período de la historia. Buenaventura, como general de la Orden, estuvo expuesto al enorme desafío de esta tensión, que para él no representaba una cuestión académica, sino un problema muy concreto de su tarea como séptimo sucesor de san Francisco. En esta medida, la historia se hizo repentinamente tangible como realidad y hubo de ser abordada como tal en la acción real y en la re­flexión teológica. Cómo asumió Buenaventura este desafío y de qué modo puso en relación «historia de la salvación» y «revelación », es lo que intenté exponer en mi trabajo.

Desde 1962 no he podido ocuparme del manuscrito. Por eso ha sido emocionante para mí volver a leerlo después de tanto tiem­po. Está claro que tanto el planteamiento de las cuestiones como el lenguaje están marcados por la situación de los años cincuenta. Además, en aquella época no se disponía de los medios técnicos con que hoy contamos para las investigaciones semánticas. En esta me­dida, la obra tiene sus limitaciones y está claramente marcada por la época en que se compuso. Pese a ello, al volver a leerla he tenido la impresión de que sus respuestas son fundadas y que-aunque estén superadas en mnrhos detalles— todavía hoy tienen algo que decir.

Sobre todo me he dado cuenta de que la pregunta por la esencia de la revelación y de su modo de hacerse presente -pregunta que caracteriza al libro- sigue siendo hoy urgente, e incluso quizá se haya vuelto más urgente todavía.

Al agradecimiento a la profesora Marianne Schlosser querría añadir, al final de este prólogo, mi agradecimiento cordial al obis­po de Ratisbona, Gerhard Ludwig Müller, que ha hecho posible la edición de esta obra mediante la fundación del Instituto Papa Benedicto XVI, y que acompaña con activo interés el avance de la edición de mis obras completas. También doy las gracias cordial­mente a los colaboradores del Instituto, el profesor Dr. Rudolf Vo­derholzer, el Dr. Christian Schaller y los señores Franz-Xaver Heibl y Gabriel Weiten. Doy las gracias asimismo a la editorial Herder, que ha asumido la edición de este libro con el cuidado que en ella es habitual.

Dedico esta obra a mi hermano Georg en su 85º cumpleaños, con mi gratitud por toda una vida de camino y pensamiento com­partidos.

 

Roma, en la festividad de la Ascensión del Señor de 2009

 

 

SOBRE LOS ESTUDIOS BONAVENTURIANOS
DE JOSEPH RATZINGER

Este segundo volumen de las Obras completas contiene todos los estudios bonaventurianos de Joseph Ratzinger, así como algu­nas contribuciones menores de diverso género sobre temas y auto­res escolásticos.

Todas estas contribuciones han sido publicadas en edición impresa’, a excepción de la primera parte (§1-§11) de la inves­tigación Revelación e historia de la salvación según la doctrina de san Buenaventura. Este trabajo, que en su versión original com­prendía quince parágrafos, fue presentado en la facultad de teolo­gía católica de la Universidad de Munich en septiembre de 1955 como escrito de habilitación; refleja la fase más temprana de la ocupación de Joseph Ratzinger con Buenaventura. La segunda parte de este estudio fue publicada en 1959, en una versión reela­borada, con el título La teología de la historia de san Buenaventura. El plan de hacer de la primera parte una monografía sobre La teoría del conocimiento teológico en san Buenaventura’ no pudo llevarse a cabo, ya que otras tareas ocuparon en medida creciente al autor. De este modo, esta parte quedó en su totalidad sin publicar; en su lugar fueron publicados algunos temas parciales -convertidos en contribuciones sueltas- en los años siguientes. El artículo Revela­ción – Escritura – Tradición (1958) corresponde temáticamente al §6 del estudio no publicado; junto con la contribución Esencia y formas de la auctoritas en la obra de san Buenaventura (1960), re­sulta quizá el más adecuado para acceder a la temática de la teolo­gía bonaventuriana de la revelación. El uso de la palabra natura y el inicio de la independencia de la metafísica en Buenaventura (1963) retoma el §8 del trabajo original. Otros dos artículos -El influjo de la controversia sobre las órdenes mendicantes en el desarrollo de la doctrina del primado universal del Papa, con especial consideración de san Buenaventura (1957-1969), así como El hombre y el tiempo en el pensamiento de san Buenaventura (1960)- surgieron del mate­rial que había sido trabajado en el contexto de la investigación sobre Buenaventura de 1955, pero su contenido no está en conexión in­mediata con ésta. En este grupo puede incluirse asimismo la contri­bución sobre Luz e iluminación (1960), así como el juicio -cuya extensión supera a la de una recensión corriente- sobre la edición de Sophronius Clasens de la «Legenda maior»: Una edición ale­mana de la leyenda bonaventuriana sobre san Francisco (1962).

Aunque en la época posterior al concilio Joseph Ratzinger no escribió contribuciones extensas en este campo, como profesor contagió a varios doctorandos su propio entusiasmo por los temas bonaventurianos3; y en sus propias publicaciones no es extraño en­contrar el nombre de Buenaventura, sobre todo en el contexto de la temática revelación y tradición’. Es evidente que el Doctor seraphi­cus no había sido olvidado, y la esperanza de retomar en un futuro próximo o lejano el tema de la juventud no había sido abandonada para siempres.

Debido al interés que siento por este ámbito, que linda con mis propias investigaciones, hace algún tiempo que había concebido el propósito de preguntar al autor -que entretanto había pasa­do a ser el papa Benedicto XVI- por el destino del estudio sobre Buenaventura no publicado hasta entonces. Junto con la respuesta a mi carta, el Santo Padre me hizo llegar una copia completa del texto mecanografiado de 19556, una lectura fascinante para mí -y seguro que no sólo para mí- tanto desde el punto de vista de la interpretación de Buenaventura como desde el del planteamiento teológico-sistemático. El hecho de que poco después se fundara en Ratisbona el Instituto papa Benedicto XVI y se emprendiera la edición de las Obras completas, fue una feliz coincidencia. Con ello no sólo se sugería el lugar de publicación, sino que también pude contar con la extraordinaria competencia técnica y con el apoyo de los colaboradores del Instituto, en especial el licenciado en teología Franz-Xaver Heibl y el director, el profesor Dr. Rudolf Voderhol­zer, que ha concebido el presente volumen II.

Todas las contribuciones de Joseph Ratzinger sobre Buenaven­tura se entienden como unión de la historia de la teología con la teología sistemática. El trabajo concluido en 1955 había sido em­prendido como tratado de teología fundamental, no principalmen­te como investigación de historia de la Edad Media o de historia de la literatura. Su objeto no es ante todo un texto del pasado, en el sentido de una contemplación museística, sino una discusión en la que es invitado a participar un teólogo medieval. Esto presuponía, evidentemente, un cuidadoso trabajo histórico-filológico’. Precisa­mente por ello, este estudio tiene también interés para el medieva­lista. Pero, en la intención del autor, debería «no sólo enriquecer nuestro conocimiento de la Edad Media, sino, con la aclaración del pasado, servir a la vez a la comprensión del presente »’.

Sin pretender anticipar una interpretación abarcadora, la cual es tarea de la recepción futura, llamemos aquí la atención única­mente sobre el hecho de que la cuestión de la comprensión ade­cuada de la «revelación» -y las preguntas, relacionadas con ella, por la relación de « naturaleza y gracia», « metafísica e historia de la salvación »- se plantea expresamente en el ámbito de la dispu­ta ecuménica. El capítulo introductorio del trabajo deja claro que Joseph Ratzinger / Benedicto XVI -en una medida que quizá no se da en ningún otro Papa desde el siglo xvi- ha desarrollado sus posiciones teológicas en la perspectiva del discurso ecuménico, y es­pecialmente bajo el prisma del diálogo entre posiciones católicas y reformadas. Los alegatos de la altera pars han de ser comprendidos en su genuino interés y con ello han de contribuir a una autocom­prensión más profunda, depurada y rica. Este planteamiento estaba mediado por la cercanía de Gottlieb Sbhngen a Karl Barth -y a la vez por la distancia que separaba a Sóhngen del tomismo de su épo­ca-. De este modo resultaba natural ver a Buenaventura como clá­sico de la analogía fidei, como « testigo de una teología católica que todavía era expresamente consciente de su herencia evangélica », como maestro escolástico y como místico.

El estudio sobre Buenaventura de 1955 es obra de un científico que acababa de cumplir los veintiocho años. Lo que resulta juvenil en esta «obra de juventud» quizá sea el lenguaje no pretencioso, el estilo desenvuelto a pesar de la mucha erudición, y un entusiasmo por el tema que impulsa el progreso del trabajo. Por regla general, un trabajo de este tipo es revisado de nuevo para la publicación de­finitiva que lo hace accesible a un público científico más amplio: se sopesa la adecuación de las formulaciones, se aceptan consejos, se precisa aquí y se completa allí. Justo esto es lo que sucede en el caso de la parte segunda del trabajo, la Teología de la historia, que en este volumen se reproduce en la versión revisada de 1959. Dado que para hacer de esta segunda parte una monografía independien­te era necesario incluir en ella pasajes de la parte primera, ahora se producen solapamientos en algunos lugares concretos de una y otra parte. La sinopsis preparada por Franz-Xaver Heibl proporciona información rápida al respecto.

En cambio, la parte no publicada hasta ahora aparece en su forma original de 1955. No se han revisado ni el estilo ni el con­tenido, ni se han añadido ediciones más recientes. Únicamente se corrigieron errores mecanográficos manifiestos y la puntuación, se eliminaron inexactitudes de la enumeración de las notas a pie de página, se normalizaron en todo el volumen los datos sobre fuentes y bibliografía y se realizaron unos pocos cambios de formato.

Las notas de la editora van señaladas con corchetes con aste­risco *[]. Que el trabajo quede expuesto a la mirada del público tal como era en origen y sin «preparativos », ha sido el deseo del autor, que yo he respetado. La comparación estilística de la Teología de la revelación de 1955 con la Teología de la historia de 1959, así como con los artículos emparentados temáticamente, permite hacerse tina idea aproximada del aspecto que habría tenido la primera par­te si el autor hubiera dispuesto de tiempo para ocuparse de ella en años posteriores, como le hubiera gustado hacer, o de acometer una « retractatio » de esa obra temprana.

La publicación de la Teología de la historia desencadenó discu­siones muy vivas que en parte todavía perduran: ¿cómo se relacio­nan en Buenaventura el «escolástico» intelectual y el «francisca­no» carismático -aunque cauteloso-? ¿Se engaña uno cuando cree percibir que el autor simpatiza con esta última dimensión? Aunque se prescinda de semejante «quaestio bonaventuriana » en sentido estricto (¡que ciertamente no sólo interesa al historiador!), al menos se puede decir que sin simpatía íntima es difícil imaginar cl logro de una interpretación concluyente del Hexaemeron, como la que aquí se propone, ya que esta obra de arabescos de la teología simbólica confronta a todo intérprete con no pequeños desafíos.

Una cuestión central en la Teología de la historia es la que se rclicre a la relación que guardan el acontecimiento de Cristo y la actuación del Espíritu Santo -situado históricamente en la discu­sión de Buenaventura con Joaquín y los joaquinitas-. Pero el pro­blema como tal no se limita a esta situación histórica, sino que si­gue siendo un desafío para el pensamiento teológico, especialmente porque está ligada a él la irrenunciable dimensión escatológica del ser cristiano y también porque de ahí se siguen determinadas opcio­nes eclesiológicas». Buenaventura -éste es uno de los resultados de la Teología de la historia- logra asumir de tal manera el ímpetu escatológico de Joaquín, que Cristo -como el Crucificado- no pierde en modo alguno su posición central como medium y media­tor; la Nueva Alianza sigue siendo la Alianza Eterna, dentro de la cual la Iglesia ha de alcanzar su plenitud.

Con esto queda a la vista la relación de la Teología de la histo­ria con el concepto de revelación investigado en la parte primera. ¿Cómo se puede avenir el carácter históricamente único del acon­tecimiento de Cristo y la constancia supratemporal del contenido de la revelación, con la actualidad siempre nueva de la revelación de Dios a cada creyente? Buenaventura había contestado a esto con una síntesis sutil, alegando la duplicidad del concepto de revelación: al oír exterior ha de corresponderle la iluminación interior de la gra­cia; recibir la revelación significa volverse capaz de ver el misterio de Cristo, el Verbo hecho carne. La cuestión de qué es la Sagrada Escritura y cómo ha de leerse, no se responde simplemente a partir de ésta, sino que está ligada a la respuesta a la pregunta: ¿quién era Jesús? Junto a la relación entre «palabra» de Dios y «palabras» de la Escritura, o entre « Sagrada Escritura » y «revelación», aquí reclama especial atención la comprensión de la Iglesia en el con­texto de la revelación. En cierto modo son más fundamentales aún las cuestiones de la relación de verdad e historia, de verdad y cap­tación de la misma, y finalmente la cuestión de la importancia que tiene la revelación para la razón del hombre. «Éstos son nuestros problemas, y puesto que, según creemos, no son sólo nuestros, sino problemas de la `revelación» cristiana misma, tenemos derecho a exigir respuesta para ellos de un teólogo medieval», tal como había escrito Joseph Ratzinger en 1955′. Difícilmente se podrá afirmar que la aclaración del significado de «revelación» represente hoy un reto menor que hace cincuenta años.

Las cuestiones que Joseph Ratzinger ha investigado en Buena­ventura -la esencia de la revelación, la tradición, el despliegue en la historia de la salvación- habían de ocuparle de nuevo poco des­pués, durante su trabajo como teólogo del concilio, y han seguido siendo una preocupación central, a la que evidentemente se orienta en gran medida su pasión teológica, hasta el día de hoy.

Sería desde luego tentador, aunque naturalmente no puede ser tarea de estos «praefatiuncula», rastrear las huellas de la presencia de Buenaventura, tanto en lo relativo al contenido como a la for­ma mental, en la obra teológica de Joseph Ratzinger / Benedicto XVI13. Que años de diálogo espiritual con un teólogo tan destaca­do como el Doctor Seráfico, quien a la vez, como hombre de Iglesia, hubo de luchar en una posición de riesgo con las grandes crisis de su siglo 1a, dejan huellas, va de suyo -quizá incluso huellas que reba­san el marco del tema sobre el que se trabaja-.

En su investigación de 1955 Joseph Ratzinger prestó especial atención a aquellos aspectos del pensamiento bonaventuriano que de hecho podrían considerarse su specificum, y con ello a las llama­das «obras tardías», obras inequívocamente espirituales como el Itinerarium, que le ganó a Buenaventura la admiración y el aprecio de los siglos siguientes, pese a que él no fundó una tradición escolar propia.

Precisamente en estas obras, que tienen su lugar en el pro­yecto total de Buenaventura, queda clara una concepción de la teo­logía que -pese a su parentesco con las demás concepciones me­dievales, que no hay por qué negar- no tiene parangón. Cierto que la teología es ciencia, esfuerzo de pensamiento y de proclamación sostenido por el intellectus fidei; pero, a fin de cuentas, ella es posi­ble porque se apoya en la palabra de Dios. La fe y el conocimiento de la fe significan encontrarse con la palabra personal, Cristo, que ha dado su vida por la salvación de los pecadores. Sin un encuentro semejante y sin una relación con él en la fe y el seguimiento, no hay verdadera « sabiduría », ni en el sentido de intimidad contemplati­va con Dios, ni como comprensión de la historia.

Buenaventura no era un frío escolástico, sino un pensador apa­sionado que asumía a la vez sus responsabilidades en la Orden y en la Iglesia universal. Los sermones profético-escatológicos del Hexaemeron no se habrían pronunciado de esta manera si el autor no hubiera sido un teólogo comprometido al que le interesaba mos­trar lo que la razón significa para la fe y lo que la revelación puede dar a la razón. Recibir la palabra de Dios no sólo significa ser « ilu­minado» en la captación de la verdad, sino ser tocado a la vez por la belleza y el amor, y con ello « transformado ». En la terminología de Buenaventura: toda gracia, con su luz, trae asimismo calor, in­cluso fuego; y cuando la teología brota del amor a lo creído, no sólo aporta lucidez, sino que conduce a una «alegría indecible».

Treinta años después de terminar su temprano trabajo sobre Buenaventura (1985), el cardenal Ratzinger hacía una valoración del concepto bonaventuriano de teología, al que evidentemente se adhería. La reproducimos aquí para terminar:

«En Buenaventura encuentro dos respuestas principales a la pregunta de si es correcto, y por qué lo es, tratar de entender el men­saje bíblico con los métodos del pensamiento filosófico. La primera respuesta se apoya en una frase de 1 Pe 3,15 que en la Edad Media era el tópos clásico para la fundamentación de la teología sistemática en general […]. A quien pregunta por el lógos de la esperanza, los creyentes deben ofrecerle una apo-logia al respecto. Han de haberse apropiado el lógos en tal medida, que pueda convertirse en apo-lo-­gia; la Palabra se convierte por medio de los cristianos en respuesta al preguntar humano […]. Esto no es baladí. La fe no es puro deci­sionismo, pues entonces, en realidad, no le concerniría al otro. La fe quiere y puede dar razón de sí misma. Quiere hacerse comprensible para el otro. Aspira a ser un lógos […].

Pero en Buenaventura se puede encontrar todavía otra funda­mentación […]. El santo […] concede que hay una violencia de la ra­zón que no puede avenirse con la fe. Pero añade que hay también un 1) reguntar por otro motivo: puede ser que la fe quiera entender por .unor aquello a lo que ha prestado su asentimiento (I Sent prooem. (1.2 ad 6). El amor busca la comprensión […]. Amar es querer cono­cer, y de este modo la búsqueda de lucidez puede ser precisamente una exigencia interna del amor » «.

Probablemente no va uno demasiado lejos si habla aquí de un parentesco espiritual. Visto retrospectivamente, quizá hasta se pue­da decir que el consejo de Gottlieb Sóhngen en 1953 de elegir a Ruenaventurapara el trabajo de habilitación ha sido providencial.

Viena, en la festividad de la Ascensión del Señor, 2009.

MARIANNE SCHLOSSER