La Teologia de Joseph Ratzinger
una Introducción
por Pablo Blanco Sarto

Índice de contenido

PRESENTACIÓN

PRIMERA PARTE FUENTES

  1. MAESTROS

1.PRIMEROS MAESTROS

Newman y Guardini

Existencia y persona

  1. «LOS GRANDES MAESTROS»

Agustín de Hipona

Buenaventura y Tomás de Aquino

  1. MAESTROS Y AMIGOS

Escritura, liturgia, filosofía

Los mejores maestros

1.LA BELLEZA

2.MÚSICA CELESTIAL

Dios y la música

Música en la iglesia

  1. CASAS DE DIOS

Morada divina

Iconos e imágenes

  1. MÚSICA TERRENAL

Bach y Mozart

La belleza de Cristo

III. LA LITURGIA

  1. PASIÓN POR LA LITURGIA

El movimiento litúrgico

Concilio y posconcilio

  1. LA REFORMA LITÚRGICA

Fiesta, sacrificio y solemnidad

Un «nuevo movimiento litúrgico»

  1. EL ESPÍRITU DE LA LITURGIA

Una teología litúrgica

Marta y María

1.LA ESCRITURA

2.REVELACIÓN, ESCRITURA, TRADICIÓN

Revelación y Escritura

Escritura y tradición

  1. BIBLIA, IGLESIA Y DOGMA

La lectura en la Iglesia

Criticar la crítica

  1. LA FILOSOFÍA DE LA EXÉGESIS

434

Fe, razón e historia

Una propuesta personal

1. LA IGLESIA

2. SACRAMENTUM

La eclesiología eucarística

La sacramentalidad de la Iglesia

  1. EL CONCILIO VATICANO II

La colegialidad de los obispos

La Lumen gentium

  1. COMMUNIO

Ministerio y comunidad

Comunión eclesial y eucarística

SEGUNDA PARTE PRESUPUESTOS

1. LA PERSONA

2. «DIOS ES PERSONA»

Una clave teológica

El principio «persona»

  1. EL CONCEPTO DE PERSONA

Unidad y multiplicidad

La persona como relación

  1. IMAGEN DE DIOS

La dignidad de la persona

Cristo, imagen perfecta

1. LA FE

2. Conversión y encuentro

Fe, duda y conversión

Don personal e interpersonal

  1. Fe, razón y relación

Unitotalidad del acto de fe

Experiencia y conocimiento

  1. «Creo en la Iglesia»

La Iglesia, lugar de la fe

Fe y bautismo

III. LA RAZÓN

  1. Amor, verdad y culturas

Culturas y verdad

Verdad y amor

  1. Fe y razón

Atenas y Jerusalén

Logos y dabar

  1. Una mirada al futuro

Una nueva relación

435

Una «nueva Ilustración»

1. LA VERDAD

2. Verdad, conciencia, libertad

La «cuestión de la verdad»

La cuestión de la conciencia

  1. Una profundización

Dios, verdad y conciencia

Conciencia, ley y libertad

  1. Logos y relativismo

La renuncia a la verdad

Etsi Deus daretur

  1. EL AMOR

Amor

Logos y eros

Eros y agape

  1. Caridad

Amor fontal

Amor recibido

  1. Santidad

Crecer en amor

Amor total

TERCERA PARTE DESARROLLOS

  1. ECUMENISMO

Ecclesia de Eucharistia

Corpus Christi

La palabra y el ministerio

  1. Ecclesia apostolorum

Episcopado y primado

El nuevo pueblo de Dios

  1. Ecclesia semper purificanda

Anglicanos y reformados

La Ortodoxia y la Reforma

  1. EL MINISTERIO

Sacramento

Ordenación y ministerio

Sacerdos in aeternum

  1. Apostolicidad

Ministerio apostólico

Ministerio petrino

  1. Sacerdocio

La palabra y los sacramentos

Cristo, apóstoles, ministros

 

III. LA PREDICACIÓN

  1. Biblia, Iglesia y predicación

La predicación ayer y hoy

La Iglesia, morada de la Palabra

  1. Dogma y praxis

Volver a las fuentes

Dogma y kerigma

  1. Tesis sobre la predicación

Creación, logos y conversión

Parábolas y santidad

  1. EL MÁS ALLÁ

Historia, metafísica y escatología

La historia de la salvación

Utopía y escatología

  1. El problema del alma

Muerte e inmortalidad

¿Anima platonica?

  1. Amor, verdad y resurrección

Amor y eternidad

El libre destino eterno

  1. MARÍA

El debate sobre María

Cristo y María

La «cuestión mariana»

  1. Una profundización

La Hija de Sión

Inmaculada y elevada a los cielos

  1. El lugar de María

La «primera Iglesia»

El «sí» de María

CUARTA PARTE PRAXIS

  1. LA EUCARISTÍA

Acción y presencia

¿Transustanciación?

Cena, muerte y resurrección

  1. La fiesta de la fe

La teología del domingo

Adoración y participación

  1. Eucaristía e Iglesia

De la comunión

Hacia la misión

  1. LA CREACIÓN

«En el principio»

¿Logocentrismo?

Logos y ley natural

  1. Ética de la creación

El amor creador

¿Una ética mundial?

  1. Creación y conciencia

La voz de la conciencia

Conciencia y ley natural

III. LA CATEQUESIS

  1. Crisis de la catequesis

Los problemas

¿Una solución?

  1. Un nuevo catecismo

El sínodo de 1985

El proceso de redacción

  1. Un compendio

El lugar del catecismo

Un fruto maduro

  1. EUROPA

La hermosa Europa

Los orígenes

La modernidad

  1. El rapto de Europa

Islam, Ilustración y marxismo

Consumismo y decadencia

  1. El rescate de Europa

Ethos, derecho y religión

Cristo en Europa

  1. LAS RELIGIONES

Razón y cristianismo

¿Semillas del Verbo?

La religión del logos

  1. Judaísmo y cristianismo

Salus ex iudeis!

Israel y la Iglesia

  1. Cristianismo y religiones

Diálogo y anuncio

El valor de las religiones

  1. CRISTO

Tesis sobre Jesús

Crux et gloria

438

La unidad en Cristo

  1. La centralidad de Cristo

Cristo y la ontología

El Logos y las religiones

  1. «Buscar su rostro»

Fe y contemplación

Jesús el Cristo

CONCLUSIONES

Fuentes

presupuestos

Desarrollos

Praxis

NOTA BIBLIOGRÁFICA

 

 

 

PRESENTACIÓN

A mis alumnos

«Ratzinger es sin duda uno de los teólogos más conocidos y más discutidos del siglo XX», ha afirmado un autor italiano 1.

Y parte del XXI, podríamos añadir. Tal vez por esto, Henri de Lubac sostenía que el entonces cardenal bávaro «no tiene miedo

de abordar en público ni los temas fundamentales ni los problemas de actualidad, y siempre con calma, sencillez, mesura, gran

respeto a las personas y con una sonrisa»2. Existe un gran número de recensiones –aseguraba un cronista alemán en 1987–,

artículos en obras colectivas, conferencias, homilías e intervenciones en la radio. «Solo por la cantidad de intervenciones se

puede adivinar por qué interesa a un círculo cada vez mayor de teólogos»3. Sin embargo él mismo ha declarado al mismo tiempo

que no ha buscado elaborar un pensamiento original y propio, como han hecho otros autores del siglo XX 4:

«Nunca he buscado tener un sistema propio ni elaborar mis propias teorías. Quizá lo específico de mi trabajo, si queremos

decirlo así, podría consistir en que me gusta pensar con la fe de la Iglesia y eso supone, para empezar, pensar con los grandes

filósofos de la fe.

Significa que no elaboro una teoría aislada, sino lo más amplia posible y siempre abierta a otras formas de pensamiento dentro

de la misma fe». Su teología sería así una con-teología, una teología en diálogo con la Iglesia, la historia y la misma realidad.

Joseph Ratzinger –ha escrito por su parte el teólogo canadiense Réal Tremblay– «se encuentra entre los mejores teólogos de

nuestro tiempo.

 

Se esté de acuerdo o no con él, su pensamiento ejerce hoy día una fascinación por su amplitud y profundidad, su originalidad y

su relación con la vida. Tiene algo del atractivo de las grandes catedrales góticas».

Carlo Maria Martini, conocido biblista y hombre de Iglesia, afirmaba que «la orientacióndel cardenal Ratzinger ante este cambio

de época proviene, en primer lugar, de su fe y de su rectitud; en segundo lugar, de su pericia teológica y de su extraordinaria

capacidad dialéctica y, en fin, […] de su propia biografía»7. El teólogo inglés Aidan Nichols, por su parte, acaba su libro sobre la

teología de Ratzinger recordando la doble dimensión de tradición y modernidad en la teología de Ratzinger. El salmantino

Olegario González de Cardedal concluía con el siguiente veredicto: «La obra de Ratzinger es un diálogo

con todo lo que ha acontecido en los años que van desde la clausura del concilio hasta nuestros días»9.

Al resumir la historia personal del teólogo bávaro en una laudatio académica, observaba Pedro Rodríguez:

«Una preclara inteligencia y esa vigorosa manera de hacer teología, antes y después del Concilio Vaticano II,

hicieron que Joseph Ratzinger destacara de manera singular en la difícil coyuntura de los años setenta y ochenta [del siglo XX].

Se entiende que Pablo VI lo situara al frente de la Iglesia en Baviera, su patria, y que Juan Pablo II […] encomendara después

a este ilustre pastor y teólogo la gravísima tarea que hoy desempeña en la Iglesia»10. Incluso después de haber sido elegido

sucesor de Pedro, sigue siendo uno de los teólogos más conocidos, leídos y escuchados en la actualidad. En esto parece haber

un acuerdo unánime.

Existe, sin embargo, al mismo tiempo una difundida tesis de que hay un primer y un segundo Ratzinger,

mientras autores más recientes insisten en que «la visión teológica de Ratzinger […] ha mostrado una clara continuidad durante

más de cincuenta años» 12.

Más que entrar en una dialéctica entre progresistas y conservadores, Ratzinger querría

más bien ir a los orígenes, back to fundations, como dice Nichols 13

. Reforma, no ruptura: es esta la tesis que queremos probar en estas líneas.

Esta rápida clasificación deja en un segundo plano otras facetas de su vida, como el

que haya conocido y estado en contacto directo o indirecto con las principales figuras de

la teología del siglo XX, como Karl Barth, Romano Guardini, Michael Schmaus, Yves

Marie Congar, Henri de Lubac, Karl Rahner, Hans Küng, Leo Scheffczyk, Hans Urs von

Balthasar… Ha sido también uno de los protagonistas del Concilio Vaticano II y un

testigo de excepción de su posterior aplicación, sobre todo en la Iglesia centroeuropea.

Su responsabilidad pastoral como arzobispo de Múnich y Frisinga le hizo consciente de

la difícil tarea de aplicar el mensaje del

concilio. Más adelante, como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe,

adquirió una visión teológica todavía más amplia, al contar con la perspectiva

privilegiada que proporciona el conocer la situación de la Iglesia y de la investigación

teológica en todo el mundo. Su teología –podríamos decir– se ha «globalizado»

14

. Esta amplitud no debe ir, sin embargo, en detrimento de la profundidad de su pensamiento.

En Ratzinger –afirmaba Kraning– se combina el pensamiento teológico con el antropológico: «el pensamiento

5

sobre el hombre lleva a Ratzinger a reflexionar sobre Dios», y viceversa

15

. «Nunca en la

historia –resumía el historiador Pell– ha publicado un papa tanta teología de tanta

calidad y sobre tantos temas tan diferentes como el papa Benedicto XVI»

16

.

Ratzinger posee –sostiene Tura– «una visión teológica en la que late un corazón y

una carga de esperanza, una reflexión que busca la solución de los problemas no solo en

el plano teórico, sino en la vida de la Iglesia: una reflexión que orienta a una sabiduría,

sinónimo de una vida vivida a la luz de Cristo, a pesar de experimentar los sufrimientos

propios de una fe concreta»

17

. Un antiguo alumno suyo de Ratisbona –en la actualidad,

cardenal de Viena– afirmaba que «es el más joven del amplio abanico de teólogos que

marcaron el Vaticano II, y es ciertamente uno de los grandes por su capacidad espiritual

y teológica»

18

. «No dudo en compararlo –añade en otro lugar– a la gran familia de

teólogos del siglo XIII: a Alberto Magno, a Tomás de Aquino, a Buenaventura»

19

. El

eclesiólogo Ricardo Blázquez, actual arzobispo de Valladolid, destacaba por su parte la

tarea y las virtudes de su teología: «Proponer la fe, clarificarla y defenderla, mostrar su

carácter razonable, ha sido el precioso servicio que sacrificada y generosamente ha

cumplido en la Iglesia. Posee el don de la palabra escrita. Sus formulaciones son

precisas, simplifican lo complejo, hacen accesible lo profundo, edifican espiritualmente,

son brillantes y bellas»

20

.

El rigor se uniría en su teología con la actualidad y la vida presente. «Ratzinger en el

fondo –de nuevo habla el teólogo salmantino– siempre ha sido un profesor para quien la

razón y el rigor, la demostración y el diálogo estaban en primer plano, porque presuponía

un dialogante del mismo nivel y preocupado por los mismos problemas: la fe como

hecho particular fundador, como verdad universal y como vida nueva presente en la

Iglesia. Sin embargo, desde sus mismos comienzos le ha preocupado la conexión entre

dogma y predicación, verdad y vida, ejercitándolas él mismo en sus homilías y ciclos de

mensajes radiofónicos»

21

. No es un intelectual encerrado en su torre de marfil. Uno de

sus doctorandos en Ratisbona afirmaba, por su parte, que «lo que es único de Ratzinger

es su capacidad para hablar a todos los niveles de la sociedad. Difícilmente ningún

teólogo ha logrado hablar al corazón y a la mente de las personas como lo consigue

Ratzinger, hasta el punto de cambiar sus propias vidas»

22

. Su teología recorre todos los

campos del saber teológico; todas las secciones de una biblioteca de teología tienen

algún libro suyo.

Es por otra parte evidente que propone todo un estilo teológico. «El equilibrio y la

6

serenidad –escribe Tura– siempre presente en sus escritos lo hacen agradable por

afrontar y profundizar de modo constructivo el discurso, descubriendo de modo

inteligente los puntos débiles de su interlocutor y respondiendo con lucidez y sin

acritud»

23

. Gerhard Ludwig Müller –catedrático de teología dogmática y actual obispo

de Ratisbona– afirmaba que «Benedicto XVI, a lo largo de su larga actividad académica

como profesor de teología fundamental y dogmática, ha elaborado una obra teológica

que le sitúa entre los mayores expertos de los siglos XX y XXI. Desde hace más de

cincuenta años, al nombre de Joseph Ratzinger se asocia una visión de conjunto original

de la teología sistemática»

24

. Una teología entre dos milenios, que recoge lo mejor del

siglo XX y lo proyecta hacia el principio de la siguiente centuria. Ratzinger –continuaba

el editor de sus obras completas en alemán– siempre ha podido recurrir en su actividad

científica «a su admirable conocimiento de la historia de la teología y de los dogmas, que

transmite de manera brillante, haciendo hincapié en la visión divina del ser humano,

sobre la que se fundamenta todo»

25

.

Con una cierta perspectiva histórica añadía Müller que «es uno de los mayores

teólogos en la sede de Pedro»

26

. El estaunidense Thomas P. Rausch nos ofrece también

un interesante retrato intelectual: «como teólogo, el papa Benedicto XVI es

tremendamente competente. A la hora de discutir los textos bíblicos y su significado, de

los padres de la Iglesia o los escritos de teólogos o filósofos contemporáneos es un

hombre de cultura y con gran capacidad de aprender. […] Uno no puede más que

permanecer fascinado ante la amplitud de sus enseñanzas. […] Tiene algo de polemista.

Ha respondido de modo directo a las críticas, pero no usando el sarcasmo o despreciando

los argumentos contrarios al considerarlos como frívolos. Ha expresado su escasa

afinidad con los textos abstractos de teología, a pesar de que puede ser tan abstracto

como un filósofo. Hay algo de pasión en sus escritos, un deseo de presentar la verdad de

la fe tal como él la ve por medio de su testimonio en el mundo»

27

. Su pensamiento se

fundamentaría en definitiva –según un arzobispo de tierras asturianas– en la fe, en la

razón y en la belleza, como sus tres principales pilares: «una fe que tiene razones y una

razón que se hace creyente; una hondura que se expresa con sencillez porque bebe en la

mejor tradición de la Iglesia, y una belleza que suscita el estupor ante la verdad y la

adhesión al bien»

28

. Sin embargo, como ya se dijo en 1974, «Ratzinger no ha soñado

jamás con presentarse como la única voz teológica en la Iglesia»

29

.

Pienso que estos testimonios sean suficientes para dar razón de estas páginas, en las

que recojo algunos artículos que he ido publicando a lo largo de todos estos años. Mi

empatía con la teología de Ratzinger empezó con el tono existencialista y personalista de

7

la Introducción al cristianismo, tras mis estudios sobre estas corrientes de la filosofía

30

.

Seguí después con un acercamiento biográfico a la figura del teólogo alemán

31

, y más

adelante me ocupé en mi tesis doctoral de la teología fundamental y de las religiones, así

como del concepto de teología en el pensamiento de Joseph Ratzinger

32

. A partir de

entonces he realizado diversas calas –unos estudios histórico-teológicos– en el

pensamiento del teólogo Ratzinger, que he ido publicando en diferentes revistas y que he

actualizado después con la bibliografía posteriormente publicada. Al mismo tiempo,

profundizaba en el pensamiento de Martín Lutero y de otros teólogos protestantes, que

han resultado ser un interesante contrapunto

33

. Jutta Burggraf (†), una profesora

alemana de nuestra universidad, me dijo que un buen modo de aprender teología actual

podría ser ir recorriendo los distintos textos de Ratzinger –dispersos pero unitarios–

respecto a las distintas partes de la teología. Ratzinger es un buen maestro en teología.

Me pareció una buena idea, y sirvan como intento y homenaje las siguientes páginas.

En principio, el interés que me movía era abordar el pensamiento anterior a la

elección de Joseph Ratzinger como obispo de Roma, pero he tenido que referirme

también al magisterio de Benedicto XVI. Como decíamos, el actual pontífice no es un

pensador sistemático en el sentido habitual del término, pero sí profundamente orgánico

en sus desarrollos. Como afirma Hahn, Ratzinger «no es tanto un pensador sistemático,

sino más bien sinfónico», mientras Murphy apela a la inner consistency de sus

escritos

34

. He intentado seguir esta pista y buscar ese hilo conductor en su pensamiento.

Lógicamente, al publicar estos artículos ahora todos juntos he procurado abreviarlos y

evitar repeticiones, a la vez que mostrar la unidad entre los diferentes temas. Pretendo

seguir más o menos el orden genético de estos «conceptos fundamentales» que van

surgiendo en la teología de Joseph Ratzinger. Por una parte, he procurado siempre

mantener un estilo introductorio, en el que primen las fuentes sobre la bibliografía

secundaria, la cual aparece sobre todo reseñada a pie de página. Además, he intentado

que esta fuera siempre una ayuda para el lector que se quisiera enfrentar a la lectura

misma de los textos de este teólogo alemán. Se trata tan solo de ofrecer «un mapa de su

viaje teológico», una «vista aérea» de su pensamiento, como dice Mannion

35

.

Nos encontramos, pues, sobre todo ante una guía, una síntesis, una introducción, una

invitación a la lectura de las fuentes. En esta síntesis, hemos dividido los temas

fundamentales de la teología ratzingeriana en distintos apartados. En primer lugar, tras

un breve recorrido histórico para conocer los maestros de la teología ratzingeriana, nos

hemos referido a lo que hemos llamado las fuentes de su pensamiento: junto a la

Escritura, la liturgia, la Iglesia y el mismo arte –sobre todo la música– constituyen

8

puntos de partida de su pensamiento teológico. Vendrán después los denominados

fundamentos: en primer lugar, el principio de la persona, que presenta su solidaridad

originaria con la fe y la razón, la verdad y el amor. En lo que se refiere a los desarrollos

y como concreción de dichos principios, el teólogo alemán se encontrará profundamente

marcado por la «experiencia del concilio», cuya doctrina aplica al ecumenismo, a la

teología del ministerio e incluso en sus ideas sobre la predicación, la escatología y la

mariología. En fin, abordaremos aquí lo que se refiere a la praxis: en su época de obispo,

Ratzinger se ha centrado en la teología de la creación y el misterio eucarístico y, como

prefecto, su foco de interés se ampliará hacia la catequesis, Cristo y las religiones, sin

olvidar una breve reflexión sobre las raíces cristianas de Europa.

No quería, en fin, olvidarme de los indispensables agradecimientos. En primer lugar,

a mis padres y hermanos, así como a los sufridos alumnos que me han oído hablar sobre

estos temas. Después, a los profesores Horst Bürkle y Gunther Wenz de la Ludwig_Maximilians-

Universität de Múnich; a monseñor Gerhard Ludwig Müller, a Franz

Xavier Heibl y Marianne Schlosser de la Joseph Ratzinger – Benedikt XVI. Stiftung de

Ratisbona, así como al Prof. Vincent Pfnür de la Westfälicher Wilhems-Universität de

Múnster, por la ayuda y colaboración que siempre me han prestado; a la universidad de

Navarra –de donde el autor estudiado es doctor honoris causa– y, en especial, a los

profesores de la facultad de teología José Morales, Pedro Rodríguez, César Izquierdo y

José Ramón Villar; Fernando Rodríguez Garrapucho y Gaspar Hernández, de la

Pontificia Universidad de Salamanca, así como a Gerardo del Pozo, Javier Prades,

Gabriel Richi, Manuel Aroztegui y Juan Santamaría, de la facultad de teología de «San

Dámaso», en Madrid. No quiero olvidarme de las interesantes conversaciones

mantenidas con el profesor George Hunsinger, del Princeton Theological Seminary.

Como además la lista de agradecimientos sería interminable por las distintas consultas

que he ido realizando, he añadido en la sección «Nota bibliográfica» a aquellos

especialistas que me han orientado en la redacción de los diferentes artículos. En fin, este

libro ha sido posible gracias a Juan Manuel Burgos, director de la colección Pelícano, de

Ediciones Palabra, y a sus puntuales sugerencias. Espero que estas páginas supongan un

acercamiento a este testigo de excepción de una teología que se encuentra entre dos

milenios.

Múnich, Múnster y Pamplona,

verano de 2004 – invierno de 2011

 

  1. Casale, «Introduzione» a Fede, ragione, verità e amore. La teologia di Joseph

Ratzinger. Un’antologia, Lindau, Torino 2009, 26.

2 H. de Lubac, Diálogo sobre el Vaticano II, BAC, Madrid 1985, 123.

3 J. Finkenzeller, «Die wissenschaftliche Werk von Joseph Cardinal Ratzinger»,

Klerusblatt 67 (1987) 138. Vid. también R. Tura, «La teologia di J. Ratzinger. Saggio

introduttivo», Studia Patavina (1974) 148-149; V. Pfnür, «Mitte des Glaubens und

Konturen des konstitutiv Christlichen», AA. VV., Vom Wiederauffinden der Mitte.

Grundorientierungen. Texte aus vier Jahrzehnten, Herder, Freiburg – Basel – Wien 1997,

17.

4 Cfr. R. Tura, «La teologia di J. Ratzinger. Saggio introduttivo», 149.

5 La sal de la tierra. Cristianismo e Iglesia católica ante el nuevo milenio, Palabra,

Madrid 1997, 72.

6 R. Tremblay, «L’Exode, une idee maîtresse de la pensee theologique du cardinal

Joseph Ratzinger?», Studia Moralia 28 (1990) 523, cfr. A. Fermet – R. Marlé, Théologies

d’aujourd’hui, Le Centurion, Paris 1973, 93-136; G. B. Mondin, Dizionario dei teologi,

ESD, Bologna 1992, 490-497.

7 C. M. Martini, «Un servitore della fede e della tradizione», J. Clemens – A. Tarzia

(eds.), Alla ricerca della verità, San Paolo, Cinisello Balsamo 1997, 187.

8 Cfr. A. Nichols, The theology of Joseph Ratzinger: an introductory study, T. & T.

Clark, Edimburgh 1988, 296; H. Wansbrough, «La teología de Joseph Ratzinger»,

Revista de libros 130 (2007) 3-6.

9 O. González de Cardedal, «Introducción», El espíritu de la liturgia, Cristiandad,

Madrid 2001, 22.

10 P. Rodríguez, «La fe de un teólogo», L. F. Mateo-Seco – J. M. Calvo (eds.), El

cardenal Ratzinger en la Universidad de Navarra. Discursos, coloquios y encuentros, pro

manuscripto, Pamplona 1998, 22.

11 R. Tura, «Joseph Ratzinger», P.

 [1] 5

[1] Mem. 94

“Cada nue

 

El teufrecuente.

C0, 12).

[1] Ibíd., P. 155.

[2] I.